Las ojeras son, con diferencia, la consulta más habitual en mi práctica. Y también una de las más complejas, porque detrás de ese nombre genérico se esconden causas muy distintas que requieren enfoques completamente diferentes.
El error más frecuente —y el más costoso para el paciente— es tratar una ojera sin haber identificado primero qué tipo es. Por eso quiero explicarlo aquí con claridad.
Los tres tipos de ojeras
1. Ojeras vasculares
Son las más comunes. Se manifiestan como una coloración azulada o violácea bajo el ojo, especialmente visible cuando la persona está cansada o ha dormido poco. La causa es la transparencia de la piel en esa zona, que deja ver la red vascular subyacente. Son más frecuentes en pieles finas o en personas con mayor predisposición genética.
2. Ojeras por pigmentación
Se presentan como una coloración marrón o bronceada, muchas veces más marcada en el ángulo interno del ojo. Están asociadas a mayor producción de melanina en esa zona, y suelen tener un componente hereditario importante. Son más frecuentes en fototipos oscuros.
3. Ojeras estructurales (surco nasoyugal)
Es la pérdida de volumen en la zona de la ojera que genera una sombra profunda bajo el ojo. No es coloración: es una depresión anatómica causada por la pérdida de grasa y soporte tisular, que proyecta una sombra que leemos como oscuridad. Esta es la que responde mejor al tratamiento con ácido hialurónico.
"Identificar el tipo de ojera antes de tratar es el paso más importante. Aplicar filler en una ojera vascular puede empeorar el resultado."
Qué tratamiento funciona en cada caso
Las ojeras vasculares responden mejor a tratamientos como el láser vascular, la luz pulsada o ciertos activos despigmentantes tópicos. El filler no es la solución aquí.
Las ojeras por pigmentación requieren tratamientos que actúen sobre la melanina: exfoliaciones químicas, láseres específicos, o despigmentantes médicos. Tampoco se tratan con ácido hialurónico.
Las ojeras estructurales son las que mejor resultado obtienen con ácido hialurónico. La técnica consiste en rellenar suavemente el surco nasoyugal con un filler de alta densidad, colocado en el plano correcto (habitualmente perióstico), para elevar y sostener la zona deprimida. El resultado es inmediato: la sombra desaparece porque ya no hay depresión que la proyecte.
Por qué mi formación específica importa en este tratamiento
La zona periocular es anatómicamente compleja. Hay estructuras vasculares importantes cerca del eje inyectado, y un error técnico puede tener consecuencias graves. Mi formación en oculoplástica —la rama de la oftalmología dedicada a la cirugía de párpados y órbita— me da una comprensión anatómica de esta zona que muy pocos profesionales de medicina estética poseen.
El tratamiento de ojeras, en manos expertas y con el diagnóstico correcto, tiene un perfil de seguridad muy alto y resultados muy satisfactorios. La duración es de entre 9 y 18 meses, dependiendo del tipo de filler utilizado y de la metabolización de cada persona.
Si tienes ojeras que te preocupan y quieres saber si el tratamiento es adecuado para ti, lo mejor que puedes hacer es venir a consulta. En la primera visita evaluamos qué tipo de ojera tienes y si el filler tiene sentido en tu caso.
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